Guanajuato: mucho más que el Cervantino

Destinos 1 octubre, 2020

El Festival Cervantino, que se celebra durante octubre, es sin duda su momento álgido, pero, el resto del año, Guanajuato es una animada ciudad estudiantil para descubrir con amigos o en pareja.

Ni muy pequeña ni muy grande, ni muy tranquila ni una fiesta constante: así es Guanajuato. Lo que más nos gusta son sus calles empedradas, los callejones y túneles, y ese sentimiento de estar viviendo como en otro tiempo. Aprovechando que la zona del centro es pequeña, lo ideal es siempre recorrerla a pie y olvidarse del coche porque, además, la mejor manera de ubicarse es, irónicamente, perderse un par de veces.

Guanajuato

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La Plaza de San Fernando es una de las más amplias y es perfecta para sentarse en alguno de sus restaurantes a comer enchiladas mineras (este plato típico del Bajío consiste en enchiladas rellenas de queso, bañadas en salsa roja y acompañadas de zanahoria, papa y lechuga; peculiar pero exitosa combinación). Luego hay que pasar por la Plaza del Músico, la de La Paz, Baratillo, Mexiamora y Allende.

Todo Guanajuato está lleno de bares y restaurantes, la mayoría pequeños negocios independientes atendidos por sus mismos dueños y donde todo el mundo es muy amigable. También hay locales de toda la vida, como el FBI —siglas para Famoso Bar Incendio, una institución que parece salida de una película de la Revolución—, el Bar Fly o el Golem, pero, entre las nuevas propuestas, la recomendación es Costal que, aunque lleva nombre de cafetería, se trata de un restaurante muy serio y famoso por sus tacos de pulpo y otras especialidades de mar y tierra.

Teatro Juárez

Sería ideal apuntarse a algún evento en el Teatro Juárez y no dejar de visitar la Alhóndiga de Granaditas, que tiene un pequeño museo. Finalmente, y para entender más la geografía de Guanajuato, la cual a nivel de calle puede parecer complicada, es buena idea subir a Santa Rosa para disfrutar el paisaje y la sierra.


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