Vive la magia de acampar entre luciérnagas

Aventura 26 julio, 2022

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Gerardo Adame, fundador de Akampa, proyecto que busca celebrar y preservar la naturaleza mexicana, te cuenta todo lo que tienes que saber para ver luciérnagas en la época de verano.

LA EMOCIÓN DE CONECTAR CON LA NATURALEZA

Para mí, la aventura de acampar entre luciérnagas nació de mi amor por la naturaleza. La primera vez que quedé cautivado por una tienda de campaña, tenía 7 años. Mi papá me llevó a Isla de Lobos y, una vez frente al mar, pregunté emocionado si íbamos a dormir ahí.

El viaje  comenzaba en Tuxpan, Veracruz; ahí tomábamos una lancha por casi dos horas hasta llegar a la isla diminuta donde acamparíamos cuatro noches. Es una historia que mi padre cuenta cuando habla sobre el proyecto de ecoturismo de su hijo. Lo hace para comunicar que desde que era niño el camping y la naturaleza me han emocionado hasta la médula. Y es cierto.

Siempre me gustó la naturaleza. Aunque en mi juventud estaba dedicado a jugar fútbol, al sentir que algo me faltaba, decidí emprender una travesía para ver ballenas. Mis destinos fueron Canadá (porque quería ver osos y ballenas) y Baja California Sur (porque quería ver lobos marinos y ballenas). En mi tiempo en Baja, tuve la suerte de vivir por un breve periodo en un campamento con pescadores.

En esta experiencia aprendí que los pescadores ganaban más dinero por llevar a las personas a actividades de ecoturismo, que pescando tiburones o mobulas, lo que sentaría las futuras bases de mi empresa: Akampa 

Comprendí que el ecoturismo era la forma más eficiente para conservar los espacios naturales de México: por un lado, ayudas a que tu cliente se enamore y entienda la fragilidad del ecosistema que visita, y por otro, ayudas a crear incentivos económicos para que las personas que viven en estos lugares ganen más por conservarlos que por explotarlos. Regresé a la ciudad con muchas ideas. Después de un tiempo, nació mi empresa.

Hoy, Akampa busca que sus clientes se enamoren de la naturaleza porque uno cuida lo que ama. Queremos que regresen a casa asombrados por el lugar que visitaron. Entre más inolvidable sea la experiencia, más contribuimos a crear un mundo sustentable.

LA MAGIA DE TLATLAUQUITEPEC

En la búsqueda de experiencias en las que la gente pudiera acampar y enamorarse de la naturaleza, decidí incluir una en Tlatlauquitepec, un pueblo a la mitad de la sierra entre Puebla y Veracruz, que se caracteriza por su gran cuerpo de agua: la presa de La Soledad.

Alrededor de esta presa, en los árboles del bosque, se instalan miles de larvas que se transformarán en luciérnagas durante los meses de junio, julio y agosto. 

La primera vez que fui a Tlatlauquitepec tuve la sensación de que estaba en una novela de García Márquez. Me acordé del río de aguas diáfanas y las piedras como huevos prehistóricos que describía el colombiano. No sé si el aislamiento haya hecho que su comunidad se conserve tan amable. Mi sensación es que tanto a nivel naturaleza como a nivel comunidad, Tlatlauquitepec mantiene una magia propia de otros tiempos. Y así como el lugar y la comunidad parecieran ser de otra época, el espectáculo de luces también lo es. Debe ser de los sitios con mayor población de luciérnagas en el país. 

ACAMPAR ENTRE LUCIÉRNAGAS

Día 1

Un viaje a visitar las luciérnagas con nosotros consiste en llegar el primer día a Tlatlauquitepec y disfrutar de una comida regional. Después se visita la cascada La Escondida –se puede hacer kayak hasta llegar a la cascada, o incluso rapel desde un puente antiguo–. De ahí te vas al campamento, que está junto a la presa de La Soledad, donde te esperan una copa de vino y una trucha empapelada. Ese mismo día, se hace un paseo nocturno en balsa para ver a las luciérnagas.

Día 2

El segundo día se practica senderismo hacia la cascada de El Canal. Es un trayecto de seis kilómetros que cruza por todo tipo de ecosistemas. Después se descansa y se disfruta de la tarde, para hacer en la noche una caminata más ligera y ver más luciérnagas. Se cierra el día con una meditación en grupo.

Día 3

El tercer día se hace un último recorrido en balsa por la presa, y se visita la famosa cascada de Puxtla, la más extensa de la zona. Finalmente, se regresa al pueblo para una comida de despedida y así llegar a casa con el corazón contento.

TIPS PARA DISFRUTAR AL MÁXIMO

Vale la pena revisar con detalle la lista de “Qué llevar”, pues es importante empacar la vestimenta adecuada, considerando que esta experiencia se realiza en temporada de lluvia, por lo que hay que ir preparado con varios cambios de ropa y un buen impermeable. 

Otro tip es ir mentalmente preparado para la aventura y el tiempo de traslado en coche. Sobre la excursión: es un hecho que nos vamos a mojar y ensuciar las manos, ¡y es parte de la diversión! Finalmente, intenta ir con la mente abierta a la naturaleza para apreciar cada pequeño detalle. No hay nada como fusionarte con los árboles, el olor a tierra mojada, la energía de la presa, ¡y el sinfín de luciérnagas!

Otros lugares para ver luciérnagas

1. Santuario de las Luciérnagas, Nanacamilpa, Tlaxcala.

2. Santuario de Luciérnagas El Llanito “Los Ailes”, Tlalpujahua, Michoacán.

3. Parque Ecoturístico Bosque Esmeralda, Amecameca, Estado de México.

4. Parque Ecológico Chipinque, Nuevo León.

5. Valle de las Luciérnagas, San Rafael Ixtapalucan, Puebla.

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Biografía

Gerardo Adame tiene veintisiete años, es un apasionado de la naturaleza, del arte y del deporte. Fue futbolista profesional, es fotógrafo y músico en su tiempo libre. Hoy encabeza Akampa, el proyecto que busca celebrar y preservar la naturaleza mexicana. “Mi misión es transformar el sector social y ambiental de mi país. Sueño con un México en paz. Mientras tanto, estoy enfocado en crecer cada día a nivel personal y profesional, y en que mi impacto en este mundo sea positivo”, comparte.

Si te interesan estos temas, puedes escribirle a [email protected] o visitar su página akampa.mx.

Fotos: Cortesía Fernanda Rivadeneyra.


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